• ¿Cuáles son los síntomas de la hipertensión?

    El mito de los síntomas

    Existe la creencia errónea de que la gente con presión arterial alta, también llamada hipertensión, padece síntomas como nerviosismo, sudoración, dificultad para dormir o que se ruborizan fácilmente. La verdad es que la hipertensión es una condición que generalmente no presenta muchos síntomas. Si usted ignora su presión arterial porque piensa que de haber alguna anormalidad, habrá síntomas que lo alerten, su vida está corriendo un riesgo importante.
    Toda persona debe conocer sus niveles de presión y todos deben evitar desarrollar hipertensión.

    El mito de los dolores de cabeza sintomáticos

    La evidencia científica indica que la hipertensión, no provoca dolores de cabeza, a menos que se trate de una crisis hipertensiva (presión sistólica por encima de los 180 o presión diastólica por encima de 110).
    En la primer década de 1900, se asumía que los dolores de cabeza eran más comunes entre gente con presión arterial alta; sin embargo, las investigaciones demuestran que no es así. De acuerdo a un estudio, la gente que padece de hipertensión parece tener menos dolores de cabeza que el resto de la población.
    En un estudio publicado en el periódico Neurology, la gente con presión sistólica más elevada (el número más alto en las lecturas de presión arterial) padecían hasta 40% menos de dolores de cabeza comparados con aquellos con lecturas más saludables. Los investigadores también tomaron en cuenta otro parámetro llamado “presión de pulso”, que es el cambio en la presión arterial cuando el corazón se contrae. La presión de pulso se calcula sustrayendo la menor lectura (presión diastólica) de la lectura más alta (presión sistólica). Aquellos con mayor presión de pulso padecían hasta 50% menos dolores de cabeza. Los investigadores concluyen que mientras más alta es la presión arterial y más duros los conductos de sangre, menos sensibles son las terminaciones nerviosas y menos eficiente trabajan; por lo tanto, la persona siente menos dolor.
    Es por ello que los dolores de cabeza o la ausencia de ellos no es un indicador confiable de la presencia de hipertensión; en lugar de ello, visite a un profesional y tómese la presión.

    El mito de los sangrados nasales sintomáticos

    Excepto cuando se trata de una crisis hipertensiva, los sangrados nasales tampoco son un indicador confiable de presión arterial alta. En un estudio, solamente 17 por ciento de la gente que fue internada de emergencia en hospitales por hipertensión presentaron sangrados nasales. Por el contrario 83 por ciento no presentaron esta condición. A pesar de que parecería que gente en una etapa temprana de hipertensión sangra de la nariz con más frecuencia, sus causas se en realidad se deben a otros factores. Si usted presenta sangrados con mucha frecuencia y son difíciles de detener, chéquese con un médico.
    Tome en cuenta que los sangrados nasales pueden deberse a una variedad de factores, el más común es el aire seco. Las paredes que cubren la nariz contienen conductos sanguíneos muy pequeños que pueden sangrar muy fácilmente. En climas secos o calientes, las membranas nasales se pueden resecar y hacer su nariz más susceptible a sangrado. Otras causas pueden ser sonarse la nariz vigorosamente, alergias, resfriados, sinusitis, septum desviado y efectos secundarios de medicamentos anticoagulantes incluida la aspirina.

    Otros síntomas que no representan necesariamente condiciones de hipertensión

    De nuevo, recomendamos que no trate de diagnosticar usted mismo si padece de hipertensión o no a partir de los síntomas que hemos mencionado anteriormente; el mejor diagnóstico es el de un médico.
    Otros síntomas que pueden también levantar sospechas de hipertensión, pero no son necesariamente evidencia de ello son:

    Manchas rojas o derrames en los ojos
    Efectivamente las manchas o derrames oculares son más comunes en gente con diabetes o hipertensión sin embargo, ninguna de ellas provoca forzosamente estos derrames. Es probable que un oftalmólogo detecte daño al tejido óptico como resultado de una hipertensión mal tratada o no tratada del todo.
    Rostros que ruborizan con facilidad
    Una persona se ruboriza cuando los conductos sanguíneos en el rostro se dilatan. Esto puede ocurrir impredeciblemente cuando ciertas condiciones se desencadenan, por ejemplo: exposición al sol, clima frío, alimentos picantes, viento, bebidas calientes o productos faciales. De igual manera, una persona se puede ruborizar derivado de estrés emocional, consumo de alcohol y ejercicio; los cuáles pueden inclusive aumentar la presión arterial temporalmente.
    Mareos
    A pesar de que la hipertensión no produce mareos, éstos pueden deberse a la ingesta de medicamentos para tratar niveles altos de presión. Sin embargo y muy importante, los mareos no deben tomarse a la ligera pues aunados a otros síntomas como pérdida de balance y dificultad para caminar pueden representar síntomas de un evento vascular cerebral. La hipertensión es uno de los factores de mayor riesgo de padecer eventos vasculares cerebrales.

    SÍNTOMAS DE UNA CRISIS HIPERTENSIVA.

    Como hemos mencionado en este artículo, únicamente cuando los niveles de presión se disparan dramáticamente (presión sistólica de 180 o más O BIEN presión diastólica de 110 o más) los síntomas se hacen más obvios. A niveles de presión alta tan disparados como estos se le llama “Crisis Hipertensiva” y se requiere de tratamiento médico de emergencia.
    Adicionalmente, personas que padecen de una crisis hipertensiva pueden presentar:

    • Dolores de cabeza severos
    • Ansiedad severa
    • Falta de aliento
    • Sangrado nasal
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